El poder de la voz interna.


El progreso se mide con nuestra capacidad de volver a levantarnos, luego de caer.

Léelo otra vez.

La forma en que enfrentamos cada oportunidad, marca la diferencia entre progresar o quedarse atascado en el pasado.

Tendemos a pensar que, nuestra manera de reaccionar a los obstáculos, es inequívocamente definida por nuestro pasado. Por como lo hemos hecho desde siempre. Basada en las narrativas inclulcadas por nuestro entorno y las personas con las cuales frecuentamos.

-”Mis familiares reaccionan así, mis amigos reaccionan así, mis profesores reaccionan así, ¿por qué tengo yo que hacerlo también?

Era una pregunta que me hacía constantemente. Posicionándome inconscientemente en una situación de inconformidad. Siempre en fricción con las creencias comunes.

Siempre había algo que no cuadraba. Siempre había una voz que me decía: -“hay más detrás de las vidas ordinarias y el placer temporal de sucumbir a las emociones”, “¿por qué todos a mi alrededor viven en automático, como si fuesen robots?.

Siempre sentía exactamente lo mismo: necesito emprender un viaje que cambie mi entorno y mis inputs. Que me permita hallar la información y las personas que me permitan ir al siguiente nivel y crear una vida de verdadero propósito.

En esta jornada, di con una de las herramientas que me han propulsado a velocidades frenéticas, al lugar en el que estoy. Una herramienta tan simple, pero profundamente transformadora que cambió la manera en que veía el mundo y cultivó mi habilidad de responder a la adversidad (y sigue haciéndolo), llevándome al momento de mayor templaza y paz conmigo mismo. El ahora.


¿Por qué debería importarte?

Me gusta pensar en Marco Aurelio.

Una fascinante historia de transformación personal, que lo llevó a convertirse en uno de los emperadores romanos y filósofos estoicos más impactantes de la historia.

Un individuo que, ya hace más de 1800 años, experimentaba con dificultades para nada triviales: traición, asesinatos, golpes de Estado, inundaciones, enfermedades, hambruna. Sin embargo, con el fin de encontrar templanza y sabiduría, él escribía para sí mismo las reflexiones sobre su día a día.

Todo con el propósito de convertir dichas adversidades en oportunidades para superarse a sí mismo y masterizar su reacción a los obstáculos.*

Él también sufría. Él también luchaba con sus demonios internos. A él le costaba salir de las cobijas en las mañanas frías. Él también cargaba con preocupaciones sobre el futuro.

*Hoy día, el horizonte de posibles tentaciones es considerablemente más amplio que ese entonces, haciendo tu batalla interna más difícil: nunca ha sido más fácil pedir comida rápida a domicilio, sucumbir a ver pornografía en línea, pasar horas maratoneando series y jugando videojuegos.


Pero, ¿cómo respondía él?

Con una oportunidad más para reflejar sobre sus acciones e intenciones, puliendo día tras día, la voz interna que lideraba las narrativas dentro de sí.

Poco sabía él, que cientos de años después, sus escritos se iban a convertir en uno de los libros más importantes para la humanidad: Meditaciones.

Seguro reconoces a alguien en tu vida, que asembla sabiduría y templaza en sus decisiones, así como en sus acciones y lo que sale de sus bocas. Gente digna de admirar y seguir.

Estas personas, conscientes o no, operan bajo los conceptos de Marco Aurelio. Los conceptos del estoicismo.

¿Lo más curioso? - Cuando él escribía, no tenía ninguna intención de que otra persona aparte de él, fuera a leer sus escritos.

Es, si lo piensas, la pura externalización de lo es ser humano y la orgánica transformación hacia un mejor ser.

¿Alguna vez te has detenido a pensar en la conversación que tienes contigo mismo a lo largo del día? La mayoría de nosotros no somos conscientes de la corriente constante de pensamientos que fluye en nuestra mente. A menudo, estos pensamientos son automáticos y negativos. Nos juzgamos, nos preocupamos por el futuro, nos arrepentimos por nuestras acciones y nos atormentamos con los errores del pasado.

¿Cómo afecta esto realmente a nuestra mente?

Cierra los ojos un momento e intenta recordar memorias del pasado. Las primeras que vengan a tu mente.

Todas están relacionadas con una emoción fuerte, cierto?

Felicidad. Tristeza. Conmoción. Vergüenza. Miedo. Sorpresa. Envidia.

Aquí es donde entra en juego la ciencia.

El cerebro humano es asombroso y altamente programable. Esto anterior, es lo que los neurocientíficos llaman neuroplastificación cerebral. Es decir, adaptable a cambios, bajo acciones relacionadas con emociones fuertes en la realidad. Esto se ve reflejado, sin embargo, como una espada de doble filo: tanto eventos de alegría y prosperidad, como traumas y experiencias chocantes, pueden fortalecerse en nuestras memorias y quedarse ahí toda la vida.


A pesar de estar diseñado para evolucionar a lo largo de la vida, el cerebro, tiende a ser dirigido por las perspectivas y los recuerdos creados en el pasado.

Es decir, tanto la toma de decisiones, como tu forma de ver el mundo, estarán limitadas bajo el conocimiento y las experiencias adquiridas hasta ese momento.

Píntalo de esta manera.

Si toda tu vida has girado alrededor de círculos sociales en los cuales ninguno exhibe una pizca de verdadero éxito financiero:

Ejemplo: ganar tanto dinero, que nunca jamás miras el precio de lo que estás pagando. Compras tiquetes a Tulum para el mismo día. No dependes de esperar hasta el 28 de cada mes para llevar a tu pareja a cenar.

Boah, sería increíble, no?

A pesar de que hay gente que ya hace esto ahora mismo, tu visión no puede ir más allá, por el simple hecho de no tener una referencia viva de dichos individuos en tu entorno. De no conocer a estas personas. De no absorber sus maneras de pensar. De no conocer cuáles son los pasos a tomar.

El problema de los inputs.

Hasta no proveerle a tu cerebro de estos inputs, no hay razón por la cuál este vaya a pensar diferente, de como lo ha hecho hasta ahora. Ni mucho menos tener la voluntad y el coraje para salirse de esta burbuja que la otra gente llama realidad. Gente con la cual te has rodeado los últimos años. Gente que tienes miedo a dejar, por la validación externa que ellos te proveen.

El problema, amigos míos, no son esas personas. Sino el tiempo que inviertes en permitirle a tu cerebro, absorber las narrativas que lideran las realidades de ellas.

Y ojo, no estoy diciendo que las abandones. Sino que medites sobre el impacto que esa información, con la cual alimentas tu cerebro, se refleja en tu habilidad de crear oportunidades.

Y no solo la gente, sino todos los inputs que recibes a diario.

Los autores que lees, la música que escuchas, las películas que ves, los podcasts que sigues.

Si realmente estás listo para darte lo mejor, ¿por qué decides proveerle a tu cerebro de vídeos de mero entretenimiento y momentos de placer momentáneos?

Te digo el porqué.

Para cubrir el placer que no obtienes, de realmente vivir con propósito. Propósito, que no logras establecer, por las posibilidades de m***da que esos inputs le presentan a tu cerebro.

Inputs que no te permiten ver más allá.

Inputs diseñados por gente detrás de cortinas, con el fin de mantenerte sedentario y suficientemente ignorante. Para que no puedas alcanzar el éxito. Para que no puedas despertar.

Piensa - si muchas personas lograsen escapar de esta cárcel de inputs limitantes, el plan de control masivo sobre la sociedad, se les irá por el desagüe (pero este tema lo dejaré para después…).

¿Crees que el algoritmo de TikTok está diseñado para ayudarte a prosperar? No eres más que un producto y números para las grandes corporaciones.


El Arte de la Neuroplastificación Intencional.

Cuando escribes y plasmas tus pensamientos, con la intención de querer cambiar, estás reprogramando las conexiones neuronales en tu cerebro. Nuevas conexiones que favorecen la aceptación, el optimismo y hambre por el futuro. Esto no solo te hace sentir mejor a nivel emocional, sino que te permite afianzar nuevas habilidades, aumentar tu resistencia ante el estrés y establecer las bases de alta inteligencia emocional.

Imagínalo de esta manera.

El instante en el que haces remembranza de un evento de tu pasado, o bien, practicas un nuevo hábito que estás intentando establecer, el cerebro lleva a cabo un proceso de señalización neuronal. Él indica a las señales eléctricas, por cuál camino de conexiones neuronales pasar.

Piensa en una montaña, cubierta de metros de nieve.

A medida que repites un camino A, día tras día, equivale a bajar la pendiente de la montaña por ese mismo trazo A, haciéndolo cada vez más y más profundo.

Así, cada vez que estés en la punta de la montaña antes de bajar (lo equivalente a ese instante clave de tomar una decisión), tu cerebro opta por el camino más resaltado. Por el camino A. El camino que más has tomado. Por la conexión más fuerte.

Figura 1. Señalización eléctrica para dos decisiones diferentes.

Paralelamente lo puedes ver así.

Camino A: la señalización eléctrica al momento de escuchar la alarma y tomar la decisión de levantarse a las 6 am para salir a correr, a pesar de no querer hacerlo.

La señal termina en punto final A.

Camino B: la señalización eléctrica al momento escuchar la alarma, pero negociar con uno mismo para posponerla y decidir quedarse durmiendo.

La señal termina en el punto final B.

Entonces, ¿adónde quieres que pare la señal?

¿Cuál conexión quieres fortalecer más?

Tú lo sientes internamente. Es un instante tan pequeño, en el cual tienes que tomar la decisión que definirá el desglose del resto del día. O bien, del resto de tu vida.

¿Cuál será entonces? ¿La de sucumbir al placer momentáneo?

o ¿la de ganar la batalla contra ti mismo?



La ciencia detrás.



Existe una parte del cerebro, llamada el córtex del cíngulo anterior (CCA) [anterior mid-cingulate cortex (aMCC) en inglés] altamente involucrada en el control cognitivo, la toma de decisiones, la regulación emocional y el proceso de neuroplastificación cerebral.

Al realizar actividades que requieren fuerza de voluntad, especialmente aquellas que son desafiantes o inicialmente poco atractivas, el cerebro esencialmente está experimentando una forma de entrenamiento. Participar en tales actividades, estimulan el CCA. Con el tiempo, participar constantemente en estas tareas que exigen fuerza de voluntad, este estímulo frecuente provoca cambios en la sinapsis y los caminos neuronales del cerebro.

¿Recuerdas? La neuroplastificación cerebral.

Como mencionan los autores del artículo “The tenacious brain: How the anterior mid-cingulate contributes to achieving goals”, una mayor actividad del aMCC se asocia con mayores niveles de persistencia, resaltando cada vez más el valor emocional del esfuerzo realizado. Cuando esta parte del cerebro participa regularmente en tales procesos de toma de decisiones, conducirá al fortalecimiento de los circuitos neuronales involucrados en estas funciones [1].

Haciendo el trazo de la montaña más profundo.

Acciones acompañadas de emociones fuertes, reprograman tu cerebro a voluntad.

Acciones sin emociones relacionadas, son vagamente percibidas. Ergo, no habrá cambios relevantes al momento de intentar superar tus complejos, o bien, en cuán rápido puedes afianzar un nuevo hábito.


¿Cómo puedes “hackear” tus conexiones?


Un área clave para entender este proceso es la señalización eléctrica cerebral. Cuando tienes reflexiones constructivas, tu cerebro libera neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, sustancias químicas asociadas con la sensación de bienestar y felicidad.

Emociones.

Al reflexionar constantemente sobre sus acciones y escribirlas, Marco Aurelio sentía cómo su voz interna cambiaba.

El hecho de ligar el acto de meditar sobre sus acciones, con el acto de liberación de neurotransmisores (sentir emociones), estaba re-estructurando la señalización de neuronas.

Resultando en moldear a voluntad, su manera de reaccionar a la vida y establecer nuevos hábitos.

Al escribir, puedes visualizar tus pensamientos y separarte de ellos. Esto te permite examinar tus patrones de pensamiento y cuestionar creencias limitantes. Cuando te enfrentas a tus pensamientos de manera consciente, puedes empezar a transformarlos en cualquier dirección. Ya sea sanar experiencias del pasado, desarrollar control sobre tus emociones, o bien, cambiar tu forma de pensar.


Ten en cuenta.


Transformar la forma en que te hablas a ti mismo, así como reflexionar sobre tus errores y victorias diarias es difícil. Requiere práctica constante y paciencia. Pero, como cualquier habilidad, mejora con el tiempo.

La próxima vez que te enfrentes a un desafío, toma un momento para escribirlo. Reflexiona sobre cómo te hablas a ti mismo en ese momento. ¿Eres tu duro contigo mismo? ¿No te crees capaz? ¿Te animas? ¿Qué es lo que realmente te asusta sobre eso?

Recuerda que tienes el poder de transformar tu mente a voluntad y cultivar los pensamientos que te llevarán a este punto de tu vida que tanto anhelas. Y a pesar de que la ciencia respalda este proceso, la persuasión más convincente es la que experimentas en tu propia vida.


Manual para cada Día.


De tantos hábitos que mantener, cosas que cambiar y variables que controlar, es muy difícil mantenerse en el camino. Más cuando somos individuos ocupados en una actualidad sobresaturada de información y expectativas.

No estamos diseñados para sobrellevar este tipo de ritmos. Al menos no por defecto.

Es por esto, que el hábito de escribir todos los días, es el pilar más importante de tu jornada de masterización personal.


Empieza ahora mismo.


Parte Uno.

Asegúrate de reservar 10 minutos de tu día para sentarte en un lugar sin distracciones. Sin música. Sin móvil. Sin comida.

Está bien si te extiendes. Muchas veces hasta es necesario.

Toma el diario, toma el bolígrafo y empieza la conversación.

Una conversación contigo mismo. Como si estuvieses hablando con un amigo cercano.


Salúdalo. Pregúntale cómo ha estado.

Comparte los momentos de victoria, así como de derrota del día.

Agradece por tu familia. Por tus amigos. Por tus oportunidades. Por tu vida.

Medita sobre lo que hubieras querido hacer de otra manera.

Reflexiona sobre tu reacción ante eventos críticos. En esos, en lo cuales sientes tu ritmo cardiaco elevarse. Tu boca secarse. Tus piernas temblar.

O simplemente en los cuales sientes envidia por alguien de tu alrededor.

Especialmente cuando el ego toma las riendas y la negatividad lidera en tus pensamientos.


Parte Dos.

Visualiza cómo se ve ese punto de tu vida, en el cual habrás creado los hábitos que quieres, cumplido los objetivos que te has propuesto. En el cual habrás solucionado los traumas y complejos irresueltos. En el cual respondes calmadamente a situaciones de estrés y tensión.


Medita sobre tu futuro.

Sobre la vida que te gustaría construir.

Las personas con las que quieres rodearte.

De los hábitos que conforman tu día a día.

Del lugar donde desearías vivir.

¿Qué es lo que te detiene?

¿Qué es lo que no te permite seguir el camino hacia el éxito?

¿El tiempo?

¿Tu entorno?

¿Tu pareja?

¿Tus amigos?

¿Tus creencias?

¿Tu motivación?

¿Tu disciplina?


Poco nos hacemos esta preguntas.

Y si lo hacemos, son estrellas fugaces atravesando nuestra conciencia.

Objetos que no podemos tocar, ni moldear a nuestro favor.

Objetos que no podemos atrapar y que ni siquiera lo intentamos.


Al escribir, amigos míos, estáis atrapando los pensamientos y plasmándolos en la realidad.

Los podéis ver. Los podéis moldear.

¿Qué hago después de atraparlos?


Ahora planea para el futuro.

Moldea la manera con la que quieres reaccionar a la vida.

La manera como quieres tomar decisiones.

La manera como quieres tratar a la gente.

Los pasos que debes tomar para crear la vida que deseas.

Recuerda.

El solo hecho de tomarte el tiempo para ti, de liberar emociones relacionadas con bienestar y cuidado personal, estás cambiando la química de tu cerebro. Resultando en la neuroplastificación de las áreas relacionadas con los temas que estás discutiendo contigo mismo.

No ocurre de la noche a la mañana.

Tienes que sentarte. Todos. Los. Días.

No existe otra manera.

Esta es la pastilla mágica.


Esto va a permitir que, cuando te salgas del carril, puedas tener una discusión apacible contigo mismo y volver al camino.

Nunca seas duro contigo mismo. Identifica el error, aprende de él y utilízalo como herramienta para saber qué no y que sí hacer, en cada situación particular.

Esto crea disciplina en ti. Esto cultiva la habilidad de estar en un estado perpetuo de meditación.

De esta manera, tu ritmo de progreso se duplicará exponencialmente. Permitiéndote corregir tus acciones, tus reacciones y creando un personaje digno del éxito que anhelas.


¿Y los otros hábitos?


Ir al gym. Leer. Breathwork. Meditar. Trabajar en tu negocio. Caminar luego de cada comida. Hacerte el meal-prep. Hacerte el skin care…

Esto es lo que realmente mueve la aguja hacia crear el éxito. Hacia masterizarte a ti mismo. La disciplina.

Pero son muchas cosas que mantener, ¿no? Más cuando estás apenas empezando a construir dichos hábitos o simplemente tienes mucho ocurriendo en tu vida.


El hábito de escribir todos los días, es lo que te reubica de nuevo en el camino de disciplina. Lo que te permite identificar qué debes cambiar y qué puedes reforzar para maximizar el esfuerzo que inviertes en mejorar cada día. Lo que te abre las puertas hacia la calma y establece un momento de reflexión, dentro de vidas modernas tan rápidas, agotadoras y faltas de propósito.


Lo más importante.

La esencia principal, es que no todos los días vas a poder dar un 100%. No todos los días vas a poder comer saludable. Entrenar. Leer. Hacer cardio. Trabajar en tu emprendimiento.

Lo más importante de toda esta jornada, es el hecho de presentarte y de dar lo mejor que puedes en ese momento. Sea 100%. Sea 40%. Sea 10%.

Así puedes observar detenidamente tus rutinas y re-estructurarlas, con el fin de mejorar 1% cada día.

La mayoría busca cambiar un 100% de la noche a la mañana, lo cual termina siendo tan abrumador, que se rinden.

¿Cuánto terminan aportando a la larga?

0%.

Preséntate.

Porque la consistencia se acumula.

De 1% en 1%, construirás el 100%.

Un día mirarás atrás y te asombrarás de lo mucho que has superado de tu pasado yo. De los hábitos que has creado. De la disciplina que has cultivado. De cómo, poco a poco, vas atrayendo las oportunidades y la vida que deseas.

Ahora sabes lo que tienes que hacer.

Recuérdate todos los días.

Lo que definirá el éxito de tu jornada, es tu capacidad de mantenerte en el camino y de saber virar cuando sea necesario.

Tú eres tu mayor aliado. Tú eres el único que te saca de la oscuridad. El único que puede salvarte. El único que nunca te abandonará.

Si puedes lograr convencerte a ti mismo de mantenerte disciplinado con esto, lograrás convencerte de tomar acción en tu vida. En las áreas que quieres desarrollar. En llegar a ese punto de comprar sin mirar la etiqueta. De no buscar la validación externa. De no temer ante nuevas oportunidades.

Y esto, amigos míos, es lo que realmente nos propulsa al crecimiento. Lo que nos permite aprender.

Ahora, en vez de estancarte por errores cometidos, aprendes de ellos y los usas como armas de destrucción masiva.

Porque ahora, tienes compañía. Nadie ni nada te van a detener.

Ahora, eres invencible.




Referencias.

[1]. Touroutoglou, A., Andreano, J., Dickerson, B. C., & Barrett, L. F. (2020). The tenacious brain: How the anterior mid-cingulate contributes to achieving goals. Cortex; a journal devoted to the study of the nervous system and behavior, 123, 12–29. https://doi.org/10.1016/j.cortex.2019.09.011